[Infografía] ¿Vale la pena invertir en educación superior de calidad?

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La educación superior es costosa, debe entenderse como una inversión más que como un gasto, en la medida que las sociedades lo comprendan podrán enfrentar mejor otros desafíos. Así lo expresa la estrategia de educación 2020 del Banco Mundial:

“El crecimiento, el desarrollo y la reducción de la pobreza dependen de los conocimientos y las capacidades que adquieren las personas, no de la cantidad de años que pasan en un aula. A nivel individual, si bien un diploma puede abrir las puertas del empleo, las habilidades de cada trabajador determinan su productividad y su capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y oportunidades. Además, los conocimientos y las capacidades contribuyen a la posibilidad de cada persona de tener una familia saludable y educada y una vida cívica activa.”

Elegir en cuál universidad estudiar es más que buscar un título profesional, éste ya no es suficiente, es necesario asegurarse que la institución universitaria brinda la oportunidad de experiencias de aprendizaje orientadas al desarrollo de competencias en un ambiente que permita el desarrollo integral del estudiante y lo convierta en un profesional más “empleable” y más habilitado para contribuir en el entorno social en el que se desarrolla.

Crear un modelo educativo que asegure egresados con ese perfil requiere una inversión fuerte de recursos humanos y financieros, la calidad cuesta, en México existe una gran variedad de escuelas privadas y públicas. De acuerdo al análisis Compara Carreras 2015 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en los últimos años, el costo de colegiatura en universidades privadas ha crecido por encima de la inflación de $332,641.47 en 2013 a $408,945.86 en 2014.

Por otro lado, la UNAM declara que el costo por alumno en 2015 fue de $59,577.00, es decir, aún la educación que “no cuesta” requiere una fuerte inversión por parte del estado. Según datos de la OCDE, en México solamente 3 de cada 10 jóvenes en edad de obtener educación superior acceden a ella. Un problema adicional que se suma a esta cifra, es que algunos egresados universitarios carecen de los conocimientos y habilidades que están demandando sus posibles empleadores.

Por tanto, son evidentes dos desafíos: 1) el acceso a la universidad y 2) la calidad académica de las instituciones para preparar profesionales cada vez más “empleables” de acuerdo a las demandas del mercado.
Por lo tanto, al pensar en estudios universitarios, es necesario tomar una decisión inteligente, y hacer las siguientes consideraciones:

a. Qué carrera profesional elegir
El estudio Compara Carrera 2015, agregó un análisis en el que determina un nuevo indicador para medir la calidad de la inversión en una carrera profesional, considera dos factores, el retorno de la inversión en el tiempo y el factor de riesgo, el cual se integra por las variables de desempleo, informalidad y población desanimada, es decir, es importante considerar si la carrera elegida es una inversión de tiempo y dinero que vale la pena porque ofrecerá oportunidades favorables para el futuro profesional.

b. Qué Institución educativa elegir
Al decidir qué institución elegir, el costo de la colegiatura no debería ser el único factor a considerar. El IMCO en su reporte de Compara Carreras del año pasado, agrega que, hay una proliferación de universidades de baja calidad, cada año se revocan en promedio 1,180 programas de licenciatura, pero aparecen 2,000 más que generalmente son planes con escasa calidad académica.

La factibilidad de la institución de preparar profesionales con altos índices de “empleabilidad” y capacidad de aporte a la sociedad debiera ser el principal factor a considerar al elegir la Institución educativa. Con todo, los especialistas afirman que estudiar sigue siendo una buena inversión, en México, según datos de la OCDE, un profesional gana en promedio 50% más que una persona con educación media superior.

Así, la calidad académica y la pertinencia de su oferta educativa, son un buen termómetro para definir qué institución elegir, adicional, estudiar en instituciones universitarias que acreditan su calidad académica ofrece otros beneficios muy atractivos y que potencian las oportunidades a futuro:

  • Acceso a becas y créditos del gobierno.
  • Acceso a convenios internacionales del gobierno y de la institución educativa que brindan oportunidades para experiencias de intercambio y participación en proyectos de servicio.
  • Vinculación a programas gubernamentales de investigación.
  • Mayores posibilidades de empleo y mejor remuneración salarial.
  • Homologación de títulos internacionales.

La clave consistirá en escoger un programa que desarrolle competencias orientadas a la productividad laboral, a su capacidad para adaptarse a nuevas tecnologías y oportunidades; que habiliten al futuro profesional para emprender proyectos de innovación y de servicio que impacten a sus entornos de influencia, que formen ciudadanos que aporten a la sociedad una familia saludable y educada y una vida cívica activa, como lo sugiere el Banco Mundial en su estrategia de educación 2020.

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